Mi primera reflexión es que he expuesto mis ideas con serenidad al Presidente Rodríguez Zapatero. He venido y sigo con la mano tendida, con un espíritu abierto, con un afán constructivo y me voy de la misma manera.
Es verdad, sin embargo, que he encontrado al Presidente a la defensiva en el debate político y en un esquema enrocado en torno a la disposición para la negociación de las iniciativas presentadas e, incluso también, para conocer y debatir acerca de sus iniciativas, porque todo el mundo conoce cuáles son las que yo he puesto sobre la mesa, pero nadie conoce las iniciativas, ni las propuestas por la otra parte.
Me marcho con la sensación de que el Partido Socialista y que el Presidente Rodriguez Zapatero, sólo tienen un proyecto para Euskadi en estos momentos y es: celebrar elecciones. Y quien sólo tiene en la cabeza elecciones, no tiene en la cabeza soluciones. Yo en mi cabeza lo que tengo fundamentalmente es la búsqueda de soluciones, y, por lo tanto, la búsqueda de soluciones y de acuerdos ocupa prácticamente mi dedicación, mi ilusión, mi energía en estos momentos. Yo estoy pensando en buscar soluciones, no estoy pensando en elecciones, porque quien tiene en la cabeza, sólo y como único proyecto para Euskadi elecciones, es imposible que tenga en su cabeza soluciones.
En segundo lugar. Es verdad que tengo que confesarles que me ha dado pena que esta reunión fuera, antes incluso de haberse celebrado, prácticamente eliminada por parte de algunos, y muy especialmente por parte de los dirigentes socialistas. Debo reconocerles que, si he venido a Madrid es porque creía, y sigo creyendo, que el acuerdo entre el Presidente español y el Lehendakari es posible. Sigo creyendo que sería absolutamente bueno y enormemente positivo para la sociedad vasca y también para la sociedad española. Sigo creyendo que el acuerdo es posible, que el acuerdo es necesario, sigo creyendo que el acuerdo es conveniente y me gustaría que el Presidente español, el señor Rodríguez Zapatero, y yo abriéramos juntos este camino con un acuerdo. Incluso, diría más: a pesar de las circunstancias en las que se ha desenvuelto la reunión, sigo creyendo que aún estamos a tiempo. Sigo creyéndolo.
Hora de hacer política
Tercera reflexión. Ahora, más que nunca, es necesario que hagamos política entre el Presidente español y el Lehendakari. Le he planteado al Presidente Rodríguez Zapatero que, porque es una necesidad ética, moral y una reclamación permanente de la sociedad vasca, sin duda debemos de seguir respondiendo juntos y rechazando juntos la violencia de ETA.
Quiero decir también en Madrid lo que he dicho muchas veces en mi casa: ETA es el principal enemigo y el mayor obstáculo para que el Pueblo vasco haga su camino. Y eso debe de saberlo también la sociedad española. Dicho aquí, en Madrid, por un vasco, por el Lehendakari.
Le he planteado también al Presidente Zapatero que, sin duda, es necesario el acuerdo político entre los diferentes partidos políticos vascos y así se lo he establecido en el punto 4 por escrito en mi propuesta donde, se reclama de todos los partidos políticos vascos un acuerdo sobre esas bases políticas, que sean elevadas a un texto jurídico, para que con anterioridad a la finalización del 2010 pudiera ser sometido a referéndum en la sociedad vasca.
Incumplimiento del Estatuto de Gernika
He hablado también del cumplimiento del Estatuto de Gernika. Esta Ley Orgánica tiene un dudoso honor y es el haberse incumplido, tras de 28 años de haber sido aprobado. En el fondo estamos ante un incumplimiento de la palabra dada al Pueblo Vasco, con muchísimas materias planteadas, cuya transferencia no es posible realizar, incluso, porque no se consideran ni siquiera constitucionales. Estoy hablando del régimen económico de la Seguridad Social, de las políticas de formación y empleo, de la investigación científica y técnica….
El propio presidente me decía "estoy dispuesto a hacer un análisis en términos de balance de lo que ha sido el desarrollo del autogobierno" y le he dicho, pues es muy sencillo: cuando tú entraste en esta casa había 37 transferencias pendientes y hoy sigue habiendo 37 transferencias pendientes. Es decir, el Presidente Zapatero es el único presidente que no ha transferido ninguna competencia prevista en el Estatuto de Autonomía de Gernika a la Comunidad Autónoma Vasca.
Por lo tanto, reiteramos que hay que cumplir el pacto que hicimos con la sociedad vasca y que, cuando hablamos de acuerdos entre vascos, bueno sería primero que, antes de entrar en otro tipo de consideraciones, cumpliéramos lo que aprobamos, lo que aceptamos, lo que firmamos, lo que aprobó el Congreso de los Diputados hace ya 28 años.
Le he planteado que es necesario seguir desarrollando acuerdos que de naturaleza puntual tienen mucha importancia para la recuperación de nuestra vida social y económica.
La sociedad vasca es hoy una sociedad avanzada. Ocupamos el tercer lugar en renta per cápita a nivel de la Unión Europea; hemos recuperado a nivel del conjunto español la primera comunidad en renta per cápita; estamos en estos momentos en ratios de desempleo en el segundo lugar en el conjunto de la UE; estamos haciendo un importantísimo esfuerzo en materia de ciencia, tecnología en innovación, a pesar de que no hemos recibido aún la transferencia prevista en el Estatuto de Gernika después de 28 años, y , por lo tanto es necesario que sigamos desarrollando acuerdos para que el Concierto Económico sea respetado de una vez y para siempre, también en materia de infraestructuras, y la Y vasca es un ejemplo bien claro, podemos cooperar en muchos otros ámbitos y nuestra predisposición es continuar avanzando en acuerdos de esta naturaleza entre el Gobierno vasco y el Gobierno español.
Vamos a seguir haciendo las reivindicaciones legítimas del cumplimiento del desarrollo del Estatuto, pero también vamos a seguir impulsando, como no puede ser de otra manera, los acuerdos de esta naturaleza que nos interesan a todos, al Gobierno vasco y también al Gobierno español.
Diferenciar paz de acuerdos políticos
Y le he trasladado, también, que es necesario diferenciar la paz de los acuerdos políticos y que a él y a mí nos corresponde alcanzar acuerdos políticos. ¿Por qué? Porque, exista o no ETA, es necesario que alcancemos acuerdos políticos para convivir entre Euskadi y España de manera amable en el siglo XXI, y es verdad a la vez que, existan o no acuerdos políticos, la violencia de ETA debe desaparecer absolutamente para siempre.
La cuarta reflexión es que la esperanza y el diálogo entre el Presidente español y el Lehendakari no pueden estar al capricho de ETA y que la esperanza y el diálogo entre nosotros se abran en época en la que ETA declara una tregua y se eliminen cuando, como si de un interruptor se tratara, ETA rompe la tregua.
No acepto de ninguna manera, como Lehendakari, que tenga que ser ETA quien me dé a mí permiso para hablar, negociar, pactar y presentar estas iniciativas y acuerdos al Parlamento Vasco o a la sociedad vasca. Y que tampoco es aceptable, de ninguna manera, que lo que han hecho todos los presidentes españoles hasta ahora, que ha sido negociar con ETA de determinados puntos políticos, que sobre esas mismas cuestiones sobre las que todos los presidentes españoles han hablado con ETA, también el Presidente Zapatero, se nieguen a hablar y a dialogar con los lehendakaris o, en este caso, conmigo.
Simplemente no es aceptable que aquellas cuestiones que el Presidente Zapatero ha hablado y negociado con ETA, y me parece bien, se niegue a negociarlas y a pactarlas en este caso con el Lehendakari, que soy un representante legítimo democrático elegido por los ciudadanos y ciudadanas vascas. Y menos aún, que cuando de estas cuestiones, del futuro y los acuerdos políticos, se hable con ETA y Batasuna estamos hablando de cuestiones normales y de intentos serios y honestos, y, sin embargo, si quien plantea la negociación política y el debate político es el Lehendakari, entonces estamos ante aventuras y ocurrencias.
Lo que yo le propuse la semana pasada al Presidente es: si estaba dispuesto a firmar entre el Presidente y el Lehendakari simplemente aquello que el partido Socialista estuvo dispuesto a firmar ayer, es decir, 25 de octubre de 2006. Si estos principios políticos estaban dispuestos para ser firmados después de ser negociados y acordados por parte del Partido Socialista, por qué no pueden ser firmados, como una base para alcanzar después un acuerdo entre los partidos políticos vascos, entre el Presidente y el Lehendakari. O ¿cómo se puede calificar que aquello que ayer se estaba dispuesto a firmar, sea hoy planteado, eso sí por el Lehendakari, como una aventura o como una ocurrencia?
Abrir la puerta juntos para buscar la paz y los acuerdos políticos
¿Qué es lo que concretamente he propuesto? Abrir la puerta juntos el Presidente español y el Lehendakari para buscar la paz, para buscar acuerdos políticos. Que esta puerta la abramos juntos en el Parlamento vasco, al que elevemos un acuerdo entre los dos y que en el próximo octubre, también de manera conjunta, sea la sociedad vasca quien ratifique ese acuerdo, primeramente acordado en el Parlamento vasco. Y que por tanto, sea la sociedad vasca de la mano y de la convocatoria conjunta del Presidente español y el Lehendakari, quien abra la puerta a un nuevo proceso, a un intento honesto de búsqueda de paz, de búsqueda de acuerdos políticos.
Por lo tanto, yo lo que trasladaba en ese documento era:
Una serie de bases políticas a las que antes me he referido, aquellas que tenía dispuestas para su firma el Partido Socialista el 25 de octubre del año 2006. Esas bases políticas pueden ser aceptadas o no, consideradas mejor o peor, pero aquello que estaba dispuesto a firmar entonces el Partido Socialista lo que no puede ser en estos momentos, por ser simplemente propuestas por el Lehendakari, es que se califiquen simplemente de aventuras u ocurrencias, porque no lo son. Son planteamientos muy serios y planteados con honestidad, con seriedad.
Colocar a ETA en su sitio
Adicionalmente, el principio ético. ¿Por qué? Porque a ETA hay que colocársele en su sitio. Mientras ETA sepa que los Gobiernos españoles y los presidentes españoles están predispuestos a hablar en términos políticos con ellos de cuestiones de las que no están predispuestos a hablar ni a negociar con las instituciones democráticas vascas, se les estará otorgando un protagonismo político enorme a la banda armada, luego por tanto, es evidente que a ETA hay que ubicarla en su sitio.
A ETA hay que decirle que si renuncia definitivamente a la violencia de una vez y para siempre, se abrirá con ellos un proceso de final dialogado de la violencia, que es, por cierto, lo que se les digo en el Acuerdo de Ajuria Enea; que es, por cierto, lo mismo que se les dijo en la Declaración del Congreso de los Diputados el pasado mayo del año 2005 y acompañaba además un principio democrático que era el principio del acuerdo entre vascos.
Estas bases políticas que en su momento estaba dispuesto a suscribir el Partido Socialista y que hoy elevamos como un acuerdo entre el Presidente español y el Lehendakari, ratificadas por el Parlamento, que estas bases políticas constituyan la base sobre la que los partidos políticos vascos, todos los partidos políticos vascos, elaboren un texto entre todos que desde un punto de vista jurídico y normativo incorpore estos principios y que sean presentados antes de finalizar el año 2010, entonces sí, para un refrendo con plena validez jurídica.
En definitiva, presentados para ser votados en referéndum. En definitiva un proceso de decisión entre todos y para todos. Dicho esto, estoy convencido, se lo he dicho al Presidente, a pesar de sus posiciones siempre a la defensiva, siempre evitando el escenario de un diálogo y de una negociación, pensando permanentemente que estamos en un proceso y en unas elecciones, lo que le he trasladado es que estamos ante una oportunidad, que tenemos que jugar con convicción. Y repito, aún estamos a tiempo y no hemos de tener miedo al fracaso. Yo no tengo miedo al fracaso y por lo tanto, también le he trasladado que no tenga miedo al fracaso, que su propio reconocimiento en la sociedad vasca ha devenido precisamente de tomar riesgos.
No estamos ante un proceso de voluntad negociadora
Ha fracasado el intento, pero fue un intento honesto y adicionalmente lo he hecho con un concepto de flexibilidad. Hay quien ha estado trasladando, seguramente más en un debate de opinión pública, que los principios políticos sobre los que yo he sustentado la propuesta abierta que he remitido el Presidente Zapatero tenían elementos que pudieran tener un nivel de discusión o bueno…Lo que yo le he trasladado abiertamente es que yo he acompañado, sin modificar ni siquiera las comas, el acuerdo que estábamos dispuestos a suscribir los partidos políticos. Sin modificar ni siquiera las comas. Pero que si algún elemento, alguna base o todas, constituyen elementos insuperables, estoy absolutamente en disposición de que incluso desaparecieran del texto a los efectos de que pudiera ser el resto del texto el principio ético, el principio democrático, la ratificación del Parlamento y la convocatoria conjunta para que la sociedad abra la puerta si quedaran estos principios, pero de nuevo la reflexión no es en términos positivos.
No estamos ante un proceso de voluntad negociadora. Repito, tenemos en la cabeza el único proyecto que hoy se tiene por parte del Gobierno español y es celebrar elecciones en Euskadi. Y desgraciadamente cuando los responsables políticos tenemos en nuestra cabeza elecciones parece que no nos cabe en la cabeza nada más.
Levantar la cabeza y mirar alrededor
Le he trasladado también que no le he propuesto nada extraño. No he propuesto nada extraño, porque no hay más que levantar la cabeza y darse cuenta de las aportaciones que al respecto están haciendo desde el Consejo de Europa cuando se dice que en Europa no solamente hay Estados, sino que hay también pueblos con identidad propia, naciones; cuando dice en segundo lugar que hay una manera, la más conveniente para profundizar en esa identidad que es otorgando la palabra a la ciudadanía. No hay que tener miedo a la democracia, no hay que tener miedo a que las sociedades sean consultadas. Y en tercer lugar, cuando dice que estas naciones que deben y pueden profundizar en su identidad preguntando a su ciudadanía en modo alguno constituyen instituciones que pongan en peligro la Unión Europea. Al revés, refuerzan a la Unión Europea. ¿Y qué es lo que viene a decir? Que aquellos acuerdos que Escocia logre con el Reino Unido, los acuerdos que Euskadi logre con España etcétera no ponen en cuestión la Union Europea; al revés, lo refuerza, porque son aliados de un proceso de integración más amplio.
Lo que le he trasladado es que no tenemos más que levantar la cabeza, mirar alrededor y ver que esa aventura, esa ocurrencia que presenta el Lehendakari aquí en Madrid se parece tanto a esas otras aportaciones, en ese caso ya intentos serios que se realizan en estos momentos en el corazón de Europa, en Escocia, en Flandes, en Valonia o en Canadá, en el caso de Québec.
No aceptamos el no por el no
El sexto punto es que no pierdo la esperanza. Pienso por tanto que nuestros argumentos son argumentos muy serios. No aceptamos el no por el no. Esa especie de muro con el que te encuentras cuando trasladas un Estatuto sin cumplir, una palabra sin cumplir, cuando vienes con un Nuevo Estatuto Político y simplemente se rechaza sin dar ni siquiera una oportunidad para el diálogo. Cuando trasladas una propuesta que está basada en acuerdos que hemos alcanzado ya los partidos políticos se tacha de aventura o de ocurrencia.
A esta especie de muro, con todos los respetos, con el que te encuentras, a esta especie de no permanente con el que te encuentras, te puedes plantear tu actitud de dos maneras:
Una es una manera resignada de ver la vida, la política, las posibilidades que tenemos para seguir avanzando y otra es ser proactivo. Y al respecto les diré como terminé mi anterior comparecencia aquí, que el pueblo vasco es un pueblo tenaz y su Lehendakari también y por lo tanto, no pierdo la esperanza. Estamos todavía a tiempo, sin duda. Tengamos tranquilidad porque el Parlamento vasco en el mes de junio, cuando lo establezca la propia mesa tomará las decisiones democráticas, los casos que han de continuar a este intento serio de puesta sobre la mesa de un pacto político que yo no doy por cerrado. ¿Por qué? Se lo digo sinceramente, me parece imposible que lo que ayer 25 de octubre del año 2006 el Partido Socialista consideraba legítimo, razonable, constitucional y encajable, hoy, presentado por el Lehendakari, representante legítimo y democrático elegido por los ciudadanos y ciudadanas vascas, sea ilegal, sea inconstitucional, sea una aventura, sea una ocurrencia. Es imposible, se lo digo sinceramente que lo que ayer 25 de octubre del año 2006 parecía para el partido socialista un intento serio, sea hoy simplemente una ocurrencia.
Me parece imposible. Por lo tanto creo que bueno es que traigamos un poquito de seriedad y de rigor en el planteamiento que hagamos desde la política.